viernes, 16 de noviembre de 2012
ORIGEN
Sentimientos... malditos sentimientos... Llegan a nuestras mentes racionales y claras para infectarlas con dudas y confusión. Pero ¿hasta qué punto son solo reacciones químicas en nuestros cerebros? Y, en el supuesto de que fuera así ¿qué las desencadena? ¿Realmente reaccionamos con las mismas emociones ante un común estímulo por simple biología? ¿o es todo un condicionamiento cultural, lo que nos han enseñado que debemos sentir?
Quizá todo se remita una vez más al mismo trágico asunto de nuestro miedo patológico a la soledad... nos duele, nos entristece, la muerte porque alguien nos abandona. Del mismo modo sucede con las rupturas y los rechazos, nos quedamos solos y vacíos y eso es lo que nos apena, mientras que nuestra cultura no deja de incentivar esa pesadumbre. Nadie piensa que esté bien no sentirse mal, no llorar, en un funeral o tras una ruptura... pero ¿y si hubiéramos sido condicionados de un modo distinto? ¿y si nuestra cultura hubiera celebrado las cosas que ahora nos entristecen? A lo largo de la historia, e incluso ahora, en la actualidad, hay personas que celebran la muerte, que se sacrifican encantados como ofrenda a su dios o a su causa... ¿es eso algo natural? ¿Realmente se sienten tan felices?
En tal caso ¿son los sentimientos pues, fruto de la educación que hemos recibido? Puede que en gran parte pero ¿no aman las madres a sus hijos? ¿No es eso un sentimiento inducido por la biología? Es un instinto natural para asegurar la supervivencia de la especie y, sin embargo, es complejo y profundo...
Tal vez exista una raíz biológica, algo instintivo, en nuestros sentimientos más primarios y, desde ahí, toda la complejidad y profundidad sea inducida por el entorno y por nosotros mismos. Cuanto más nos aferramos a un sentimiento, cuanto más lo consideramos y meditamos sobre él, más intenso se hace.
Por tanto, las emociones son innatas y los sentimientos son algo aprendido... pero ¿cómo diferenciar unos de otros? Y, aunque pudiera hacerse en teoría ¿cómo distinguirlos en mitad del torbellino que es nuestra mente cuando los estas sintiendo?
Parece irrelevante preguntarse la raíz de lo que sentimos porque, después de todo ¿en qué cambiaría averiguarlo o no? ¿Cómo rebelarse contra algo así, algo que forma parte de ti? Quizá convenciéndose a uno mismo de que los sentimientos no son reales... pero lo son, aunque en cierto grado sean artificiales, no son por ello menos ciertos. Y, por otro lado ¿en qué clase de criatura nos convertiría eso? ¿Qué clase de ser podría no sufrir?
Quizá todo se remita una vez más al mismo trágico asunto de nuestro miedo patológico a la soledad... nos duele, nos entristece, la muerte porque alguien nos abandona. Del mismo modo sucede con las rupturas y los rechazos, nos quedamos solos y vacíos y eso es lo que nos apena, mientras que nuestra cultura no deja de incentivar esa pesadumbre. Nadie piensa que esté bien no sentirse mal, no llorar, en un funeral o tras una ruptura... pero ¿y si hubiéramos sido condicionados de un modo distinto? ¿y si nuestra cultura hubiera celebrado las cosas que ahora nos entristecen? A lo largo de la historia, e incluso ahora, en la actualidad, hay personas que celebran la muerte, que se sacrifican encantados como ofrenda a su dios o a su causa... ¿es eso algo natural? ¿Realmente se sienten tan felices?
En tal caso ¿son los sentimientos pues, fruto de la educación que hemos recibido? Puede que en gran parte pero ¿no aman las madres a sus hijos? ¿No es eso un sentimiento inducido por la biología? Es un instinto natural para asegurar la supervivencia de la especie y, sin embargo, es complejo y profundo...
Tal vez exista una raíz biológica, algo instintivo, en nuestros sentimientos más primarios y, desde ahí, toda la complejidad y profundidad sea inducida por el entorno y por nosotros mismos. Cuanto más nos aferramos a un sentimiento, cuanto más lo consideramos y meditamos sobre él, más intenso se hace.
Por tanto, las emociones son innatas y los sentimientos son algo aprendido... pero ¿cómo diferenciar unos de otros? Y, aunque pudiera hacerse en teoría ¿cómo distinguirlos en mitad del torbellino que es nuestra mente cuando los estas sintiendo?
Parece irrelevante preguntarse la raíz de lo que sentimos porque, después de todo ¿en qué cambiaría averiguarlo o no? ¿Cómo rebelarse contra algo así, algo que forma parte de ti? Quizá convenciéndose a uno mismo de que los sentimientos no son reales... pero lo son, aunque en cierto grado sean artificiales, no son por ello menos ciertos. Y, por otro lado ¿en qué clase de criatura nos convertiría eso? ¿Qué clase de ser podría no sufrir?
DEMASIADO TIEMPO
Me he pasado demasiado tiempo sin publicar por aqui y ahora intentaré colgar en estos días todas las entradas que he ido dejando escritas...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
